Relajarse, del latín “relaxatio”. “Re” de “vuelta atrás”; “lajacio” de “laxus”, dejar de, abandonar, terminar, descansarse, calmarse.
Para ello recomendamos agudizar los sentidos cuando caminemos. Caminar por caminar, una práctica no siempre habitual, ya que siempre parece que vayamos en una dirección, hacia un destino olvidándonos del viaje, solo el destino importa?
- Contemplemos las diferentes perspectivas de la Alhambra, entre las calles y desde las plazas, desde el Sacromonte y su Vereda de Enmedio
- En la puerta de un Carmen, tratamos de escuchar el sonido del agua del aljibe que alimenta sus jardines, el río Darro desde uno de los puentes, un violín en la Alhambra, en sus noches de verano
- El jazmín en primavera, el incienso en Semana Santa, y el jamón todo el año, olores de Andalucía que dejan huella.
- Degustemos una excelente gastronomía de tapas, de buena materia prima, y un té verde al final del día.
- De vuelta al apartamento, estamos como en casa, y nos sentamos en el sofá o nos vamos a dar un masaje o un baño turco para finalizar un gran día.
Somos buenos cicerones, y si lo desean pueden seguir algunos de los Consejos de un Cicerone.

